lunes, 10 de noviembre de 2014

Cada turista que aterrice en Lisboa o llegue en barco pagará un impuesto de un euro

Cada vez que un turista aterrice en el aeropuerto de Lisboa o llegue a la capital lusa en barco, tendrá que pagar un euro que se destinará a "financiar infraestructuras turísticas" para la capital portuguesa, entre ellas, la construcción de un nuevo centro de congresos.

Para ello, a partir del 1 de enero de 2015, cada turista que entre en Lisboa por aire o por mar tendrá que pagar una tasa de un euro. Ésta es la primera parte de un impuesto que en 2016 se ampliará también a las estancias en la capital lusa. Los turistas también tendrán que pagar un euro por cada noche que duerman en Lisboa, con una tasa máxima de siete euros por turista.

El ayuntamiento de la capital portuguesa no implementará esta segunda parte del impuesto ya en 2015 (solo lo hará en 2016) para no alterar los precios de los operadores turísticos, pero sí cobrará el impuesto de un euro a los turistas que lleguen en los cruceros, que cada vez están más de moda en la capital lusa o los que lo hagan en avión. De momento se libran los turistas que lleguen a Lisboa en autobús, tren o en coches particulares.

Esto lo hicieron en Baleares y así les ha ido que Palma a ido para abajo. No han reinvertido el dinero en la ciudad. Desde luego con estas noticias ya uno borra esa ciudad de su lista a visitar. 

martes, 25 de febrero de 2014

La Baixa y Alfama, otra vez por Lisboa

Desde La Baixa, el único barrio plano del centro, suben cientos de callejuelas camino de las famosas colinas lisboetas en las que se obtienen  vistas panorámicas.

El damero de La Baixa es un barrio creado por orden del Marqués de Pombal, el primer ministro del Rey, responsable de la modernización del país y del aspecto de la ciudad de Lisboa, destruida por el terremoto y posterior tsunami ocurrido en 1755.

La plaza de Restauradores, con la estación de tren de Rossio, de estilo neomanuelino, y la Praça del Rossio, presidida por el Teatro Nacional son dos de los espacios públicos abiertos tras el desgraciado fenómeno natural. 
Algunas de las calles que empiezan en la plaza de Rossio, oficialmente llamada plaza de Pedro IV, son peatonales.
La Rua Augusta  llegar a la plaza del Comercio,  a orillas del Tajo. El Arco del Triunfo que la preside se puede visitar desde el pasado verano por sólo 2,5 euros. Es un nuevo mirador con vistas inéditas sobre La Baixa y la plaza del Comercio.La mayoría de los edificios de la plaza son organismos oficiales, uno de ellos, la oficina de turismo. Pero cada vez son más los bares y restaurantes que pueblan los soportales de la plaza, en cuyo centro hay una estatua ecuestre del rey José I.

Luego se puede elegir entre la Lisboa medieval de Alfama, a mano izquierda, o el cosmopolita Bairro Alto, a mano derecha. En Alfama hay que subir hasta el Castillo de San Jorge. La cuesta es importante, así que lo mejor es tomar un viejo tranvía de las líneas 12 y 28 hasta casi la puerta de la fortaleza árabe y residencia real tras la reconquista cristiana de la ciudad. La entrada al castillo cuesta 7,5 euros y se pueden contratar visitas guiadas, pero la razón de más peso para llegar aquí son las vistas que ofrece.

Las callejuelas empedradas que lo rodean son ideales para vagabundear descubriendo rincones románticos, escalinatas, pequeñas plazas con edificios recubiertos de azulejos y coladas tendidas al fresco.
Hasta en las calles más humildes te vas a encontrar muros pintados por artistas locales o improvisadas exposiciones de fotografía junto a pequeños cafés.

Por el camino también vas a descubrir miradores en los que no te quedará otra que parar a tomar unas fotos. El de Santa Luzia es el más espectacular.

Desde aquí se observa tanto el río Tajo como la silueta del barrio, en la que destaca el perfil de iglesias como la de São Vicente da Fora.

Bajando de nuevo a La Baixa por Costa do Castelo está Chapitô, una escuela de artes escénicas y sala de espectáculos que esconde un bar-restaurante con magníficas vistas y fuera de las miradas de los curiosos, así que es el sitio ideal para poner punto final al tour por el barrio medieval.

Al Bairro Alto se puede llegar caminando desde el Rossio tomando la Rua do Carmo, una calle peatonal muy comercial donde están las principales cadenas de moda. Otra opción más divertida es tomar el Elevador de Santa Justa en la Rua Aurea, una estructura de 1902 que salva una altura de 45 metros. Salvo que cuentes con la Lisboa Card u otro título válido, deberás pagar 5 euros (dos viajes y acceso al mirador). Esto es para los turistas porque si vas con el bonometro, creo que lo comenté en otro post, no tienes que pagar ese dineral ni tener la tarjeta Card. Lo que pasa es que la gente turista no lo sabe y les sablean.

A la salida del elevador te espera el Largo do Carmo, una de las plazas más bonitas de la ciudad, un lugar en el que conviven tiendas únicas, como la Sapataria do Carmo, abierta en 1904 y donde sólo venden zapatos hechos a mano en Portugal, junto a las ruinas góticas del convento del Carmo, que se pueden visitar (entrada: 3,5 euros).

rua Garrett, una calle comercial llena de lugares únicos, como Paris em Lisboa, una almacén de ropa de hogar que aún conserva su decoración de principios de siglo XX.

Pasada la plaza donde está el ayuntamiento de Lisboa comienza la Rua do Loreto, principal arteria del barrio. Es el momento de bajar por una de las callejuelas a mano izquierda, por ejemplo la Rua Marechal Saldanha, en dirección al Museo de la Farmacia, de interés si te gusta la ciencia.

En el Bairro Alto puedes visitar Cork & Company, el showroom de esta compañía nacional especializada en productos elaborados con corcho. Sus colecciones incluyen objetos de decoración y complementos (bolsos, carteras, pulseras o chales).

En Avenida Portuguesa vas a encontrar diseño y productos típicos lusos con look vintage, como las latas de sardinas, jabones o cerámicas. Pegado al Café A Brasileira está Casa Havaneza, otro comercio histórico, donde podrás encontrar todo lo relativo a los puros.

domingo, 16 de febrero de 2014

A Praxe

Debido al fallecimiento de 6 universitarios portugueses cerca de Lisboa os comento un poco esto que creo que he escrito en otro post anterior. En Portugal y por supuesto en Évora se hace esto de las novatadas. Está mucho más ritualizado que en España, al menos tienen más estilo que los españoles con diferencia.

El novato de primer año universitario es el "caloiro" que es "praxado", es decir, que le hacen las novatadas. Yo he visto varias y la verdad, son bastante infantiloides, muy de críos. Les tiran comida a la cabeza: huevos, harina, etc... les hacen vestirse a todos de una misma manera, ridícula y les hacen pasearse a todos juntos por la ciudad y normalmente en la plaza de la ciudad les ponen a bailar algo que han ensayado antes. Verles pues bueno, es un poco colorido pero no deja de ser una tontería. Por lo visto dicen que es una forma de relacionarse con otros universitarios de otros cursos superiores y conocerse entre sí, pues si tienes que hacer el ridículo y que te humillen para hablar con otros apaga y vamonos.

Dentro de esto están las ceremonias y simbolos: las capas negras, "as quintas feiras pretas", "A queima das fitas"...

Las capas junto con la vestimenta negra la venden en una tienda de la universidad de Évora cerca de la Catedral (la Seo) que esa sí merece la pena ver, digo la Catedral. Los trajes con las capas no son nada baratos y los suelen encargar con tiempo. Es muy habitual que los lleven puestos prácticamente todos los universitarios veteranos. Es bonito verlo. 

El "código da Praxe" regula todo lo relacionado con ella, prohibe los excesos y abusos, e impone sanciones a quien sobrepasa los límites.

La praxe no es obligatoria, se puede renunciar a ella y no pasa nada. Todos los que la aceptan lo hacen voluntariamente y sin ningún tipo de coacción. 

En Francia también tienen estos códigos y hacen lo mismo pero con algo más de estilo y es más tipo secta porque no es para todos los universitarios sino que cada Escuela universitaria tiene sus códigos, su lenguaje propio, su vestimenta y se cuida mucho más además de hacer cosas durante todo el año de forma contInua. Allí directamente si no haces lo que ellos ni te consideran dentro del grupo, como que no existes. Es voluntario, pero pocos se quedan fuera. 

Siempre he visto todas estas prácticas de gente inmadura y un universitario ya debería tener otro empaque en la vida, no dejarse llevar por lo que digan otros. Lo demás es inmadurez.