El fado es el estilo musical que mejor encarna el fatalismo portugués. Este género nacido en los barrios humildes de Lisboa y que mediante las ondas de la radio se extendió por Portugal, es habitualmente cantado por un solista acompañado por una guitarra portuguesa y una guitarra acústica.
El alcalde de Lisboa, Antonio Costa, agradeció en la isla indonesia de Bali el reconocimiento a este arte y recurrió a unas palabras del poeta luso Fernando Pessoa para decir que "cuanto más universal sea el fado, más se convertirá en parte de nuestra identidad".
El término fado procede del latín (fatum), con el significado de destino y, a pesar de que sus orígenes no han sido fechados con claridad, los primeros registros de esta expresión se remontan al siglo XIX. Sin embargo, fue en siglo XX que el fado se universalizó gracias a la singular aportación de la cantante Amália Rodrigues (Lisboa, 1920-1999).
La singularidad de Amália, que triunfó en escenarios de medio mundo, contribuyó de manera excepcional al conocimiento del fado fuera de las fronteras portuguesas. Y, precisamente, fue la rasgada voz de Amália cantando "Coração independente" la que culminó la celebración portuguesa en la sala de reuniones del comité de la Unesco en Bali.
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